UN GROTESCO AMÉRICA DE CALI. . .
BOGOTÁ 1 -- AMÉRICA 0
UN GROTESCO AMÉRICA DE CALI. . .
"Amar esta camiseta es el acto más puro que existe"
La migraña dejó ver su poder cuando se anunció el once titular: Ramón Córdoba, Dairín González, Carlos Ramírez y delante de ellos Steven Tapiero, conformaban el bloque de seguridad del equipo. ¡Por dios! Entramos a la cancha perdiendo 0-1. Somos muy verracos si logramos ascender con ese tipo de jugadores.
La gente, criticada por ir detrás de su terca obstinación, llegó a inundar las tribunas con un entusiasmo peculiar. Entre cantos de un lado y aplausos de otro el juego inició. Los nuestros optaron por caminar, no entendían el compromiso con la gente que desde la tribuna reclamaba por una victoria. El rival tan débil como nuestra presente, entendió el papayazo que tenía al frente y con un solo toque pasaban al ataque ante la vista perezosa de los jugadores. Pase largo, y al ver retroceder el equipo, cerré los ojos y luego puse sobre ellos mis manos para no abrirlos hasta escuchar lo inevitable; gol de Bogotá. Qué gol tan fácil nos marcaron.

¡Ramón, Darín, muévanse!, ¡Muévanse por favor! Parecen arboles. ¡Muévanse que los va a mear un perro!
Entre trotes flojos y pases errados el perezoso rojo se tragó 45 minutos sin jugar a nada. Sin actitud, desgarbados, miraban pasar el tiempo como si la derrota llenara su vulgar ambición. Camino al camerino Néider hablaba con Dairín y Ramón con la misma frustración de quien le explica el cuarto caso de factorización a una yegua.
Ferreira por Néider de entrada al segundo tiempo y luego Lucumí por Joao, los cambios que Suárez lanzó para buscar el partido. Sin embargo, por la disposición y actitud del equipo en la cancha, la orden pareció ser: “Vamos a jugar peor muchachos, la gente que los vino a ver vale huevo, no se esfuercen, caminen, háganse los huevones”. Porque así fue. El rojo empeoró y quedó a merced del rival que manejó el juego a su antojo y debió marcar un par de goles más. Al final Aníbal dio paso Edixon Perea; un jugador que lleva tres años sin jugar fútbol profesional y que fue inscrito junto a Lasso por las mismas razones que América está en la B.
Somos un equipo grotesco, con un presidente sempiterno como un emperador perpetuo y dirigentes arrogantes y codiciosos; que no merece más que la segunda división. El gol del Tecla no llegó. Fin del partido.
América, en estado de decrepitud volvió a perder. Este América que desguazaron por tanto tiempo y que con gambetas inverosímiles nos han hecho creer que quieren re armar, volvió a perder. Tiraron por el inodoro la historia, la gloria, el orgullo. Se llevaron la trece, la explosión del tricampeonato, las noches fantásticas de los noventa, la magia del penta, se llevaron incluso aquel 19. Se llevaron todo, arrasaron con América y solo nos dejaron la hermosa camiseta para fechas tras fecha pisotearla y escupirla con crueldad, porque aunque no lo crea, además de patrocinios, a esta camiseta aún le caben más manchas de vergüenza. ¡Maldita sea! Miserables los que nos tienen sumidos en la peor porqueriza del fútbol. Malditos.
Hoy es una de esas noches en las que con pesar escribo, mientras escucho el lamento de una hinchada fiel, que nunca vamos a salir de la B y tal vez sea nuestro destino jamás, jamás, volver.
Saludos y gracias por leer estas líneas.
MAURICIO BERMÚDEZ / @MBER226
