HOY TRAZO UNA LÍNEA. . .
HOY TRAZO UNA LÍNEA. . .
—¡Es que es un ladrón y un pícaro!—
—No fregués, ¿Y qué te ha robado?—
—Nada. Los Nule tampoco me han robado nada y no por eso dejan de
ser ladrones y pícaros—
El cambio de técnico era una necesidad imperiosa por la salud del equipo, de la hinchada y del mismo López cuya suerte sería incierta de haber dirigido el domingo. Este momento crucial más que un director técnico requería una persona con la ascendencia suficiente para que los jugadores lo vean a la cara y se quieran matar por él y el equipo. Un referente tal vez que de un tajo los motive a quitarse de encima ese lastre de troncos que los acompaña por estos días. Sin embargo, la semana con más especulación en la historia reciente del América se cerró con la contratación de Luis Augusto García, campeón en 1997, reconocido y poco célebre por sus manejos sombríos en esta atmósfera del fútbol.
Ayer ya puteé lo que debía, ya renegué y maldije lo necesario. Las ráfagas de náusea que subieron por cuenta de esas decisión ya están superadas.

Foto: Andrés Puentes @ASPuentes
Trazo una línea en este momento que divide mi convicción que no era el hombre para esta gesta de mi vocación de alentar al rojo siempre sin importar quien esté al frente. Se viene el partido más importante del semestre donde el señor García tendrá la oportunidad de lograr un resultado que lleve 30 mil de vuelta al Pascual y demuestre que si es el gallo para esta pelea. La batalla de Bello será entonces la clave para el objetivo.
No era el hombre. Pero lo que más me mortifica con esta determinación no es lo deportivo, ni el ascenso. Lo que realmente me atormenta son las arandelas ocultas de esa negociación, las cartas que se tiraron sobre la mesa para este acuerdo. Me mortifica las movidas que lo llevaron de vuelta a la institución y pensando mal como alguien me enseño algún día; me mortifica pensar que hayan empeñado el equipo por unos pesos.
Trazo aquí una línea más gruesa aún que divide mi concepto del señor García de mi anhelo profundo disfrazado de ilusión. Quiero ascender y si al conseguirlo me toca cargarlo como en 1997 en la cancha del viejo Pascual, pues lo cargaré y gritaré ¡Chiqui, Chiqui!
Saludos y gracias por leer estas líneas.
MAURICIO BERMÚDEZ --- @MBER226
