ESTO NO PUEDE PASAR...
28/10/2016
CARTAGENA 2 -- AMÉRICA 2
ESTO NO PUEDE PASAR. . .
"como una navaja oxidada perforando el tórax, el balón se hizo gol ante la vista perniciosa de los nuestros"
El equipo saltó a la cancha sombría donde aún retumba el eco tétrico de la noche de noviembre de 2015 cuando el ascenso se esfumó. Las sombras siniestras de Dairin, Canossa y Largacha deambulaban por la zona donde Cartagena, esta noche como aquella, se hizo fuerte y atacó con presunción de asfixia al rojo que le costó el inicio del juego.
Bejarano, certificando su contrato con la titular, intervino soberbio y en dos ocasiones se impuso magistral entre los amarillos y el gol. El equipo buscaba aplomo, se esmeraba por conservar el balón pero se fundía en el toque sin profundidad y resignó sus posibilidades a dos remates mansos, masitas a las manos del portero rival. Hasta que Palacios, sacudiendo su pasado reciente, robó un balón, lo entregó a Martínez Borja y este a su vez lo compartió a Mosquera que atravesó raudo la mitad de la cancha, envistió como un bisonte americano a cuanto rival intentó frenarlo, protegió el balón con los yunques de sus piernas y colmó las pupilas del arco rival. Pateó, cruzó el remate y en la puerta de la gloria estaba la bestia divina del gol; Farías y adentro. ¡Gol! ¡Gol, argentino de mi vida!
La noche tomaba un matiz celestial deshecho de inmediato por una cadena de errores que redundaron en un penal que Carrillo pateó y Bejarano no pudo atajar. Gol de Cartagena. El picao se ponía bueno.
El rojo reaccionó y sutilmente se montó en el partido. Martínez Borja peleó un balón con una amarillo, lo demolió con su carrocería, literal, y con una lucidez escalofriante cedió la pelota a Palacios que entre el centro y el enganche optó por el segundo. De su pie izquierdo salió un remate lento, desviado a la red por la oportuna y goleadora ingle de Farías. ¡Gol por dios! Un gol apología a Martín Palermo. Un grito eufórico y sentido que entonaron al unísono los rojos cubiertos del pálido amarillento de las tribunas locales. Un gol para abrazar la ilusión y creer con la fe de María y la emoción del nómada, que será él quien marque aquel que Lamoroux se robó hace cuatro años.

El profe, preso de una antipatía repentina, perdió el control, tardó en los cambios y tal vez los erró. Dudó. Ferreira, Vásquez y al final Angulo los elegidos; solo él, en su intimidad, sabrá si se equivocó. Lo cierto es que, de una falta que no debió ocurrir (como en Soacha) el balón cayó en la cabeza de un rival y como una navaja oxidada perforando el tórax, el balón se hizo gol ante la vista perniciosa de los nuestros. Qué segundos amargos. Es como si para los últimos minutos se hidrataran con sueros misteriosos y no con agua. ¡Eh! Qué piedra. . . No hay derecho, no la cagues América, te lo pido por mi vieja.
Esto no puede pasar. No me quiero imaginar este mismo cuadro desolador en el cuadrangular No puede pasar por dios. Esto no puede pasar.
Saludos y gracias por leer estas líneas.MAURICIO BERMÚDEZ / @MBER226
